La Carta de los Derechos
Redactadas en 1789 y añadidas a la Constitución de Estados Unidos el 8 de diciembre de 1791, las diez primeras enmiendas constitucionales eran poderosas ideas, posteriores a la Constitución misma, destinadas a limitar el poder del gobierno y garantizar ciertos derechos, las libertades civiles, comunes a todos.
La primera enmienda garantiza expresamente la libertad de palabra, la libertad de religión y la libertad de prensa. La segunda enmienda, que comienza con la frase “Una milicia bien reglamentada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre…”, ha sido invocada, tanto por los partidarios de la regulación del porte de armas como por los que defienden el derecho al libre porte, desde hace más de 200 años contados a partir de su aprobación.
La gente discute todo el tiempo la Carta de Derechos. Ciudadanos, miembros del Congreso, invitados a los programas televisados de opinión y jueces interpretan y reinterpretan este documento esencialmente norteamericano. Los jueces de la Corte Suprema gastan la mayor parte de su tiempo decidiendo lo que los autores de la Constitución tenían en mente cuando escribieron estas enmiendas.
Discutible pero indeleble, la Carta de Derechos establece un control permanente a la acción gubernamental. Lo mismo que la Declaración de Independencia, las enmiendas han sido copiadas y desarrolladas por muchas democracias en todo el mundo.
También en 1789, la Asamblea Nacional francesa proclamó un conjunto similar de libertades, denominado Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.












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